febrero 1, 2026
Durante años, el acceso a la playa de Monte Río fue más una deuda acumulada que una obra en ejecución. Hoy, el vaciado de zapata del estribo 2 del puente, supervisado por el alcalde de Azua Rafael Hidalgo, representa mucho más que una fase constructiva: es la señal clara de que una promesa largamente aplazada empieza a tomar forma.
Esta intervención, ejecutada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) junto a la compañía Ingeniería Civil, coloca sobre la mesa una verdad incómoda pero necesaria: cuando las obras tardan demasiado, la gente deja de creer en los anuncios y solo recupera la confianza cuando el hormigón toca el suelo.
En su mensaje, el alcalde Rafael Hidalgo expresó que “el tiempo de Dios es perfecto”
, una frase que conecta con una ciudadanía que ha aprendido a esperar, pero que también invita a una reflexión profunda sobre la gestión pública y la responsabilidad institucional.
La supervisión municipal, sumada al compromiso asumido por el presidente Luis Abinader abre una ventana de esperanza para que Monte Río deje de ser símbolo de retraso y se convierta en referencia de cumplimiento y desarrollo.

